Friday, March 03, 2006

 

el loco

Al artesano le habían encargado una corona de espinas para el loco que los romanos habían arrojado a las mazmorras. Sin embargo, cada vez que intentaba trenzarla, sus ojos se llenaban de lágrimas...

Una noche, le cuenta a su esposa que había soñado con un hermosísimo ser de mirada brillante y triste. "Para qué más dolor con una corona de espinas", le había suplicado al artesano con una humildad conmovedora...

"No la hagas, aunque los romanos te flagelen", le pidió la mujer.

A la mañana siguiente, lanzó las ramas y una espina le provocó una súbita herida en la mano; pero, en vez de sangre, exhaló un suave perfume a sándalo que persistió en la casa por varios días...

Comments:
Hermoso relato, tu página huele a sándalo.

Un abrazo
 
Me gustan mucho tus relatos, tristes desesperados, pero siempre dejas una ventana abierta por la que se filtran,lagrimas, aromas,paisajes, sentimientos mas nobles,.........que no nos dejan indiferentes. Fortunata
 
Las heridas huelen a sándalo, a manzanas maduras, a flor de azahar o a mar.

Y a té negro de canela y clavo en la boca para dejar que todo pase sin provocar más.

Perfumado y cadencioso es tu cuento.
 
Lindo relato con suave aroma a sándalo y esperanza.

Un saludo
 
Preciosa esta historia , y justa en epoca de cuaresma muy linda en verdad ...
Besitos...
Paulina..
 
>Hermoso. Tu escritura, en cierta manera, me recuerda a Margaret Yourcenar.
 
Hermoso.... el amor y la fe en Dios siempre nos guiará por el camino correcto.

Besos.
 
Hay un escritor peruano, José Watanabe, que escribe unos poemas, tipo fábulas, en donde rescata estampas de la vida de Cristo. Son sorprendentes, como tu trabajo, porque insertan la vida dentro de otra dimensión al enriquecerlas, paralelamente, por medio del texto. Te dejo mi mail por si quieres saber más de este autor: armayasan@yahoo.com
 
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