Friday, October 08, 2010

 

llamadas obscenas


Cuando el 15 de julio de 2001 recibí una llamada obscena, me estremecí, porque pensé que había sido Cristina.

En mi primer día de jubilación, había ordenado los libros; rodé el globo terráqueo; abecedaricé los discos de rock de los años 50 y 60; hice funcionar viejos compases de bigotera; leí sobre los diseños misteriosos de las piedras de Ica; contemplé antiguos mapas en donde soñaba, cada noche, navegaciones a países enigmáticos...

El padre de Cristina había llegado como médico jefe al hospital de la región. Y cuando ella entró a la sala de clases del liceo, me maravillé: era Carol Lynley, una rubia modelo adolescente, portada de Life y otras revistas de moda, que devendría más tarde en actriz de Hollywood. Por fortuna, sentaron a Cristina a mi lado y, con el tiempo, nos hicimos grandes camaradas.

En casa de su prima mayor Teresa, aprendimos a bailar rock (yo prefería los lentos de Brenda Lee y Paul Anka para poder abrazarla). No sé si por admirar a Carol Lynley, empecé a enamorarme de Cristina. O si al verla por primera vez la amé desde entonces.

Lo sucedido en el transcurso de los días es largo de narrar. Fueron alrededor de dos años de camaradería. En una bellísima mañana estival, que tomábamos sol en la playa, me confiesa, entre sollozos, que desde un tiempo siente deseos irrefrenables de hacer llamadas obscenas y ya ha realizado varias. A mis dieciséis años no supe argüir que la adolescencia está llena de ángeles y demonios; que la adolescencia arde en lujuria (y no le revelé que, por las noches, con los muchachos escudriñábamos ventanas con mujeres desnudas).

Un domingo al salir de la iglesia, me asegura que se hará monja de claustro para expiar su pecado y pedirá postular al noviciado. Yo, sin atinar, incliné la cabeza acongojado.

Al día siguiente de su ingreso al noviciado, caminamos por los jardines del convento de la distante capital. Nos sentamos en una glorieta de rosas y, súbitamente, nos abrazamos mientras nuestras lágrimas fluyeron: era el desgarro de un ciclo que concluía. "Tú has sido lo más hermoso de mi vida", le aseguré. "Tú también has sido lo más hermoso de mi vida", replicó. Y con sus ojos celestes arrasados en lágrimas, me prometió: "Algún día te llamaré"...


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(En 2005, revisé diarios de la capital, de entre los años 1962 y 1964, buscando la confirmación de una supuesta herencia de una anciana tía paterna. En uno de los sueltos de 1963, leí del suicidio de una joven religiosa: Cristina Müller, hija del distinguido médico Tomás Müller. O sor Carol, como monja de claustro).

Comments:
Muy buen cuento, amigo Mentecato, lo felicito.
dr. Vicious
 
!Que triste!
Siempre el sentimiento de culpa y y la mojigatería haciendo estragos.

Que alegría poder leerle.

Un abrazo.
 
Al leer este texto lleno de nostalgias, bellísimo por su textura, regresé lentamente a mis fantasmas del pasado, muy similares a los de tu descripción, sin el suicidio pero con el claustro de por medio. Y vaya casualidad, la semana pasada inicié los trámites de mi jubilación. Abrazos, hermano.
 
En ese año nací yo.


¿Por qué nos negamos al amor?

¿por qué?


Besos y amor
je
 
Querido amigo:

cuándo tendrá publicado su libro con todas estas joyas, aquí encuentro siempre las maravillas de una pluma delirante y reveladora.

Abrazos.
 
Olvidé decir que es usted un gran mago, insisto en que debiera participar de los viernes de magia universal en la SECH.

(el último del mes).
 
Amigo mío... no pude resistir la tentación y me llevé su cuento a mi blog El Sótano:

http://tatatatatatat.blogspot.com


Abrazos.
 
Es una pena que no haya sido Cristina la autora de esa llamada. Me ha gustado mucho.

Un beso.
 
!Excelente relato! me bastó para quedarme picada y seguir con toooodo el blog. !Felicidades! Y gracias por pasar por el mío...
 
Es que aunque nuestro Mentecato nunca publique libro con estas joyas de magia, me he dado a la tarea de atesorar cada línea, cada bostezo de su magia, cada gota, cada instante, cada letra inflada de candor...y es mio.
Con todo respeto y humildad...ya tengo ese tesoro.

Abrazo.

Kiantei
 
Kiantei:

Me haces sonreír. Pareces una hermosa adolescente que colecciona espejismos y misterios a orillas del mar...

Un abrazo.
 
Un abrazo también para ti.
 
Gracias por tu visita, yo siempre ando visitando(te).
Y este cuento en particular me dejó con la nostalgia hablando.

Besos para ti
 
Impresionante...y esta parte es tan bella "Tú has sido lo más hermoso de mi vida", le aseguré. "Tú también has sido lo más hermoso de mi vida".
Besos para ti y mi cariño.
mar
 
Subiste imagen!
Recuerdo a Carol de la "Aventura del Poseidón"...y de muchas otras pues siempre he sido una cinéfila.

Amigo mío...Noviembre es un mes delicioso (creo haber escuchado esa frase hace ya casi un año) por estos días se vive la Feria del libro en Santiago y me encantaría detenerme por esos lugares a compartir un café.
Usted me dice.
 
Tengo que ver mis turnos. Es un agradable mes, en verdad.

Un abrazo.
 
¡Ah! Fue un desafío a mi pobre inteligencia subir imágenes. Cómo ganan los textos con ilustraciones.

Otro abrazo.
 
Preciosas imágenes que has subido, por cierto.
 
Querida Kiantei:

Te has convertido en mi camarada secreta. Gracias por tu compañía. Y te nombro, entonces, la heredera de mis delirios. Ya le decía a Fernando en una ocasión que si ustedes decidieran no escribir más y desaparecer de los blogs, una parte bellísima de mi alma se extinguiría...

Un abrazo.
 
Una bellísima historia mi querido amigo . Inquietante y totalmente contraindicada para un insomne a estas horas .

abrazos
 
Muy bueno, lo disfruté como el olor de antiguas Life, Paris Match y Paula con esquinas de hojas en triangulitos quebradas

Un abrazo!
 
Veo mi querido amigo que le ha agregado imágenes al blog. Se ve muy bello, pero añoro los poemas delirantes que usted escribe, esos de que derraman arena y caracolas sobre el teclado, esos que ayudan a alzar el vuelo e iluminan las calles de las noches sin luna.

Abrazos mi querido mago.
 
Un silencio que se extraña, hermano. Necesitamos de sus sabias palabras. Abrazos.
 
No por llegar alggo demorado, es menos efusivo mi agradecimiento a tu cordial visita.
Y te felicito por lo que has editado, volando muy alto , coimo el cóndor.
Mi beneplácito de hermano además, por los 33 ángeles renacidos.
Un fuerte abrazo
 
Gracias por tu visita. Es un estímulo tener tan buenos lectores.
Espero tu próxima entrada.
Saludos.
 
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